Partera
Aunque hasta el siglo XVIII, apenas se conocen estudios sobre el oficio de partera, esta profesión, ejercida por mujeres, es casi tan antigua como la humanidad porque, al contrario que la mayoría de los mamíferos, las mujeres siempre han necesitado ayuda externa para parir.
En nuestra localidad tenemos testimonios (1880-1964) de la existencia de mujeres que ayudaban a parir a otras mujeres, de forma completamente altruista. Eran mujeres sencillas que sólo con intuición y una enorme destreza para manipular de forma adecuada el vientre y al feto en el útero, lograban el milagro de la vida.
Pese a lo enorme de su labor, las parteras sólo requerían para su trabajo tres cosas: sus manos, una gran palangana con agua caliente y un hermoso paño blanco para recoger a la criatura recién nacida. Eran mujeres-compañía que vivían, en primera persona, el dolor y sufrimiento de las madres en el momento del parto, pero también la alegría de cada nueva vida que llegaba a Torralba.
Las parteras, además, compatibilizaban ese oficio con las labores del campo y la organización y cuidado del hogar.
Han sido muchas, a lo largo de los años, las mujeres que han ejercido en Torralba como parteras, pero son recordadas con muchísimo cariño Juliana Fuentes y Juana Naranjo Rodríguez, más conocida como “La Marusa”, que venían ejerciendo como tales, desde finales del siglo XIX.
Se sabe que Juana asistió su primer parto con tan sólo 14 años y sus familiares recuerdan que ella siempre llevaba en el bolsillo una cajita metálica con unas tijerillas plegables, un cordón, tejido por ella misma, para anudar la tripa del recién nacido y también un trocito de hilo de seda, porque si el bebé era niña, Juana le dejaba hechos hasta los agujeros para los pendientes.
El oficio de partera empezó a decaer a partir de la década de los años 40, con la aprobación de la Ley de Sanidad Nacional (1941) que ya recogía las funciones de las matronas. No obstante, no fue hasta la entrada en vigor del Seguro Obligatorio y la Ley de Bases de la Seguridad Social cuando ya este trabajo pasó a manos de personal sanitario.
En 1952 se incorporó como comadrona en Torralba una profesional -Josefina Trapero-, pero eso no impidió que las parteras, tan reconocidas en la localidad, siguieran ejerciendo su función a requerimiento de las familias, hasta finales de los años 60. En esa década, el pueblo contaba con 5.337 habitantes y las familias traían al mundo más hijos que en la actualidad.



